Como dar un giro a una tarde horrorosa


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¿No hay tardes en las que parece que en vuestra casa se ha posado una nube de mal humor y todo el mundo acaba enfadado con todo el mundo?

Tal vez hayas sido tú la que has tenido un día durísimo y estás cansada; tal vez haya sido tu hijo mayor el que está enfadado por cómo le han salido las cosas en el cole; o el pequeño porque tiene hambre o sueño. Sea como fuere, hay tardes en las que alguien acaba dando un chillido monumental o soltando alguna frase de la que se arrepiente al segundo de acabar.

Cuando alguien entra en casa estresado, enfadado, frustrado, cansado o de mal humor es muy fácil que ese estado de ánimo se contagie a los demás; y lo es porque tenemos unas neuronas, llamadas neuronas espejo, que literalmente imitan lo que perciben generando sensaciones compartidas en un mismo espacio. Es como si estuviésemos conectados con los demás a través de una wifi neuronal y sus emociones fuesen calando en nuestro sistema cuando nuestros bluetooth están activados, de tal manera que un día complicado en el trabajo tiene todas las papeletas de convertirse en una tarde difícil en casa.

En estas tardes los abrazos pueden convertirse en tu mayor aliado porque tienen la capacidad de resetear las wifis neuronales y fuerzan a que las neuronas espejo tengan otro estado de ánimo que imitar.

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 Prueba a cambiar el rumbo de la tarde cambiando su foco de atención con una simple guirnalda o un pompón colgado en el techo de una de las zonas de la casa más transitada. Anúnciales una única regla: hay que dar un abrazo fuerte a quien te cruces debajo del pompón o la guirnalda. Hazte la encontradiza con ellos debajo del pompón y repárteles un par de abrazos. Te sorprenderán las ganas con las que ellos entran al juego y lo rápido que se pueden resetear las wifis neuronales en la casa y dar un giro al estado de ánimo comunitario.

¿Y si ya es tarde y hemos perdido la paciencia?

Si el nivel de catecolaminas en la casa ya ha disparado el grito de alguien contra alguien el abrazo “estrujón” (nombre con el que mi hijo llama a este abrazo especial) os ayudará a relajaros profundamente y a liberar esas catecolaminas que han hecho que perdáis la paciencia.

El abrazo estrujón es un abrazo que descubrimos hace unos meses por casualidad. Un día en que el mediano de mis hijos estaba muy triste le dije qué por qué no nos dábamos un abrazo fuerte, muy fuerte y luego probábamos dejar nuestros brazos blanditos y a respirar profundo. La sensación al acabar fue tan relajante y placentera que los dos quisimos repetirlo y el abrazo estrujón se convirtió entonces en un must de las tardes complicadas. Poco después, al leer el libro Técnicas de relajación diaria , de Mac Kay, My Fanning, P, descubrimos que en realidad nuestro abrazo estaba aplicando la filosofía de “el método de relajación muscular progresiva” de Jacobson, que es el core en el que se basan casi todos los programas de relajación: Contraer y después relajar músculos de todo el cuerpo.

Después de leer más sobre este método hemos incorporado a nuestro abrazo estrujón algunos detalles más de esta técnica de relajación progresiva y la verdad es que ahora os podemos decir que se ha convertido en uno de los grandes descubrimientos del año; un método que te ayuda a contraer y relajar grandes músculos del cuerpo y te permite alcanzar una relajación profunda al tiempo que refuerza los lazos emocionales con tu hijo (con el que precisamente te habías enfadado unos segundos antes).

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¿Cómo se practica el abrazo estrujón?

Inhala profundamente y lleva aire al abdomen. Dile a tu hijo que respire lo más profundo que pueda y que lleve el airea su barriguita. Aguantad la respiración hasta contar siete. Soltad el aire dejando que suene al tiempo que sale por vuestra boca (para que el niño controle qué es la exhalación) y empezad a relajaros.

Repetid la respiración mientras os dais un abrazo lo más fuerte que podáis, fuerte, bien fuerte, mientras mantenéis vuestros puños, antebrazos, bíceps y músculos pectorales tensionados. Mantened el abrazo, así bien tensionados, durante siete segundos y después relajad vuestros puños, brazos, pectorales, etc mientras soltáis el aire ruidosamente. En este punto ya habréis notado como todo vuestro cuerpo se va relajando.

Ahora volved a abrazaros mientras tensionáis la frente y ponéis el ceño más arrugado de enfado que os imaginéis (la idea es tensionar los ojos, la frente, la boca, y arrugar la cara lo más que podáis). Aguantad hasta contar siete y volved a exhalar el aire sintiendo como sale ruidosamente de vuestra boca mientras todo vuestro cuerpo vuelve a relajarse.

Por último, repetid el abrazo bien fuerte mientras tensionáis las piernas, los dedos de los pies y apretáis bien fuerte las nalgas. Mantened la respiración y después aflojad mientras exhaláis  y sentís como vuestro enfado se ha disipado y vuestro cuerpo está relajado.

¡La sensación es única! Completamente liberadora y muy, muy agradable.

El abrazo estrujón es un sencillo ejercicio que os permitirá relajaros junto con vuestros hijos en esos momentos en los que os gustaría desaparecer de casa para ir a una sesión de bikram yoga y en los que en casa lo más urgente bajar el nivel de catecolaminas, esas hormonas que flotaban contagiando el mal humor, y ver las cosas se ven desde otra perspectiva.

Esperamos que lo disfrutéis mucho.

Feliz día¡

¿Vas a ser un padre NASA o un padre APPLE?


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20 de febrero de 1962, la primera misión orbital de la NASA. Todo iba según lo planeado pero, de pronto, una luz de alarma en el control de misiones indicaba que la nave tripulada por el americano John Glenn tenía un problema; el escudo de protección térmica parecía haberse soltado ligeramente y no había certeza de que lograse entrar a salvo en la atmósfera. Había surgido un incidente en una operación planificada desde muchos años antes y ensayada hasta la saciedad.

Planeamiento, planeamiento, planeamiento y más planeamiento hasta llegar al objetivo. Planes a muy largo plazo y planes de contención para caso de emergencia. Desde entonces hasta hoy muy poco ha cambiado la manera de definir la estrategia en la NASA:

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Es la estrategia como nuestros padres nos enseñaron: Pensar en un objetivo a largo plazo y trazar un plan, fase a fase, meta a meta, para llegar a ese objetivo.

Algunas décadas más tarde, en Silicon Valley, un grupo de ingenieros de Apple tiene como misión lanzar un nuevo móvil que revolucionará el mercado. Saben que el software que lleva ese móvil no es perfecto, no importa.  No hay que esperar a tener el producto perfecto, sino el mejor posible según las circunstancias, creer en el producto, salir al mercado y comérselo; después ya se irá perfeccionando.

Su forma de hacer estrategia es distinta. Tienen un objetivo en mente y van planeando y ejecutando, planeando y ejecutando, planeando y ejecutando. La estrategia se va redefiniendo constantemente con cada parche que lanzan al mercado y que hace que el producto sea mejor que el anterior.

Es una estrategia que podríamos resumir como “BETTER NOW THAN PERFECT”.

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Y ahora vosotros os preguntaréis ¿Qué tiene esto que ver conmigo?

Pensad un momento. ¿Acaso no hacemos todos estrategia cuando decidimos tener un hijo? Claro que sí. Y lo normal, además, es que lo hagamos como la NASA, porque esa es la forma tradicional, la que nos enseñaron nuestros padres y la que hemos aprendido en las escuelas de negocios hasta hace bastante poco.

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Imaginamos un modelo ideal de hijo a largo plazo y diseñamos cada fase de esos 20 años que tenemos en la mente para llegar al objetivo final. Antes de que nuestros hijos nazcan ya tenemos planificado que acabarán secundaria fácilmente, se graduarán en alguna universidad, tendrán una carrera profesional atractiva y una familia tradicional o semi tradicional como la nuestra.

Y, realmente, no hay nada malo si eso se cumple; es más, será maravilloso si con eso son felices en la vida.

La cuestión no es que un modelo de estrategia sea bueno y otro malo. La cuestión es qué modelo de estrategia puede ayudar más a mis hijos (y solo a los míos) a ser más felices, siendo realista con el mundo en el que vivo, con mi familia y mi propia realidad.

Si mi hijo es un genio de las letras y además ha descubierto que su verdadera pasión es ser escritor parece que merece la pena volcar todo el esfuerzo en ese talento y sentarnos a definir una estrategia a largo plazo de forma tradicional que le lleve a ganar el Pulitzer. Si en el camino surge un incidente lo solventaremos como la NASA, articulando el plan de emergencia.

Ahora bien, ¿me sirve ese mismo modelo de estrategia cuando mi hijo no tiene clara su vocación, cuando es probable que decida no ser titulado superior, irse a vivir a miles de kilómetros de distancia o crear una familia que yo no habría imaginado ni en sueños? ¿Me sirve cuando es posible que él entienda la felicidad en términos distintos a los que yo manejo?

En estos casos puede nos ayude más hacer las cosas como Apple. Olvidarnos de estrategias y objetivos a 20 años que solo nos crean frustraciones como padres y a nuestros hijos como hijos y enfocarnos en darles a nuestros hijos unos valores o guías de actuación sólidos y válidos para cualquiera que sea la vida que elijan. A partir de ahí,  trabajar planificando y ejecutando, planificando y ejecutando para ayudar a nuestros hijos a lanzar versiones mejores de si mismos cada día.

En el mundo Apple no hay que tener el producto perfecto hoy; ni siquiera tiene sentido imaginar el producto  perfecto porque el mercado avanza tan rápido que, probablemente, si esperamos a ser perfectos  para lanzarlo cuando lo hagamos la versión ya esté demodé. En un mundo así entendido hay que lanzar cada día la mejor versión que podamos y parchearla cuantas veces sea necesario.

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Ahora piensa ¿tu mundo y tus hijos son NASA o Apple? ¿y tu estrategia, es NASA o Apple? ¿os ayuda esa estrategia en casa?

Nos encantará que nos lo cuentes aquí, en el blog, o en las redes sociales, y podamos enriquecernos con tu punto de vista.

¡Sed felices!

 

Cómo arruinarse el verano


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Es el final de una agoradora jornada en Disneyland y los autobuses que regresan del parque van cagados de niños sobre estimulados y exhaustos, y de padres completamente agotados. La gente empieza a protestar por todo, por el calor, por la velocidad, por esperar a otros pasajeros….. Lo que ha sido un maravilloso día tiene el riesgo de acabar en llantos y malas contestaciones.

Algo parecido ocurre, al menos en nuestra casa, con algunas tardes de verano, en las que se prepara una suerte de tormenta perfecta con los niños con riesgo de acabar en un tornado. Si habéis sufrido alguna de estas tardes sabéis perfectamente a qué nos referimos. Si todavía no lo habéis experimentado y sois tan locos que queréis probar cómo generar la tormenta perfecta con vuestros hijos aquí van algunas recomendaciones que seguro que os ayudarán a arruinaros el mes de julio.

TiemposApura los tiempos. El verano es esa época del mamá, ¿podemos quedarnos cinco minutos más? Y si realmente fuesen cinco minutos la cosa quedaría ahí. Pero son cinco minutos más de piscina, cinco más de futbol, cinco más para despedirse de los amigos. Cinco minutos que acaban siendo quince por cada uno de los retoños que tenemos en casa. Y, al final, cuando entramos en casa cuarenta minutos más tarde de lo previsto, la ecuación [ducha + cena + dientes + cuento = a las 21.30 en la cama] no sale. Y para colmo los niños tienen el modo “verano –on” encendido. Resultado = en la cama no antes de las 22.30.

GritarLlama a tus hijos a gritos. Una vez dentro de casa lo mejor de todo para acabar en llanto es querer hacer todo el doble de rápido (para compensar los cuarenta minutos que llevamos de retraso) e ir dando órdenes a gritos a los niños. Poner rápido la lavadora de las toallas a la vez que gritamos ¡A la ducha!; Oír la ducha sin cesar durante más de cinco minutos mientras preparamos la cena y volver a gritar ¡Cierra ya el grifo, que se va a acabar el agua del mundo!; Poner la mesa y llamarles al grito de ¡A cenar! ; y a los tres minutos volver a gritar ¡bajad ya a cenar, que se va a quedar frio! ; y volver a gritar dos minutos más tarde, y al final, cuatro gritos después, plantarse en el resquicio de la puerta de la habituación y gritarles ¿pero es que no me oís que os estoy llamando para cenar?, y ver como ponen cara de haba y niegan con la cabeza.

MinutoNo te reserves ni un minuto para ti. Como resultado del cinco minutos más unido al modo “verano-on” de los niños, para cuando acabas de recoger la cocina, preparar las mochilas del día siguiente, tender la lavadora y conectarte al correo del trabajo ya es la hora de la cenicienta; y no te ha dado tiempo ni a abrir una hoja de aquel libro que te compraste, precisamente, para verano. Un par de noches seguidas siguiendo esta regla son suficientes para comenzar el día siguiente muy motivada para hacer frente a otra jornada piscinera con los niños.

DeberesSe muy estricto con los deberes. Mantente inflexible con los deberes de verano. Da igual que los niños lleguen hechos un trapo del campamento, que el calor sea insoportable, que los vecinitos vengan a buscarles para ir a la piscina. Si te habías marcado como objetivo una página del libro de vacaciones de verano cada día no se te ocurra dejarles ir a la piscina ni darles un bocata de chocolate hasta que la página no esté acabada.

SerperfectaIntenta ser perfecto. Este es sin duda nuestro consejo estrella para esos días de verano en los que en la oficina hay más trabajo que nunca, hace un calor insoportable, tienes que hacer ingeniería espacial para llegar a buscar a los niños a la salida del campamento urbano y luego sobrevivir a una tarde de piscina comunitaria. Ante todo, no te saltes las cinco raciones de frutas y verduras diarias y los demás affairs propios de la perfección.

Regalémonos cinco minutos para reflexionar. Lo que pensamos, hacemos y decimos este verano influirá en lo que piensen, hagan y digan en sus futuros veranos. Y no nos van a recordar precisamente por el número de raciones de frutas y verduras que tomaban al día. Y sí, cuando nos miran con cara de alelaos y nos dicen que no nos han oído gritarles diez veces A cenar es que, de verdad, estaban abducidos con el i-pad o el juego y no nos han oído. Y gritar solo servirá para hacernos la espera más desquiciante a nosotros mismos .Y sí, las mates y los dictados son muy importantes, pero si nuestros hijos no son de esos pocos afortunados que pueden hacer los deberes después de desayunar, cuando están despejados y fresquitos, tal vez tengamos que recurrir a la imaginación y la creatividad para que practiquen mates y lengua con algo que no sea el tradicional libro de vacaciones. Y, por supuesto que sí, que son unos pesados con eso de los cinco minutos más; pero lo preocupante sería que siendo niños no tuviesen ganas de exprimir cada minuto de su tarde  Y, por supuesto que también, que nosotros también nos merecemos “cinco minutos más” para ojear un libro antes de irnos a la cama; así que tendremos que recurrir a esa súper motivación que supone para ellos el verano y empezar a negociar colaboración en las tareas domésticas, para que así todos podamos disfrutar de esos cinco minutos más veraniegos.

Por cierto, ¿sabéis como lo hacen en Disneyland? Gestionando emociones. Conscientes de los estragos que puede hacer el cansancio sobre una intensa jornada llena de emociones y conscientes de que las emociones son tremendamente pegajosas, el conductor del autobús del que hablábamos arriba comienza a cantar “Bajo el mar” cuando los primeros pasajeros se muestran quejosos. Al momento, prácticamente todo el autobús se ha olvidado de sus motivos de queja y se ha unido a cantar cual cangrejo Sebastián. ¿Os imagináis que pasaría si el conductor se pusiera a dar órdenes a voces a los pasajeros?

¡Feliz día y a por una maravillosa tarde de verano!

Lo que aprendimos en LEGOLAND


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LEGOLAND Billund es el primer parque que la marca LEGO abrió en el mundo. Está Dinamarca, en la ciudad donde nació su fundador y en la que está la sede de esta maravillosa casa de ladrillos de colores.

El parque es sencillamente impresionante. Construido con más de 50 millones de piezas lego, es un espacio único de creatividad e imaginación en el que los niños son los auténticos reyes.

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Lego9En LEGOLAND aprendimos que LEGO significa “jugar bien”, que el único límite para crear lo ponemos nosotros mismos y que con los niños menos siempre es más. La razón por la que estos ladrillitos de colores llevan desde 1932 convirtiéndose en el juego favorito de miles de niños estriba en su sencillez. Con lo más sencillo y su imaginación pueden construir lo más grande.

Al entrar en el parque les dimos a los niños un mapa y les dijimos que el día era por y para ellos. Ellos serían los capitanes y decidirían en qué atracciones se montarían y a nosotros nos parecería bien siempre que fuesen atracciones de su edad y los tres pudiesen disfrutar. Así, sin prisas, sin grandes expectativas, sin mega metas o planes perfectos fue como la jornada, además de un maravilloso recuerdo familiar, se convirtió en un gran aprendizaje emocional:

Aprendimos de nuestros hijos que:

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El miedo se vence con ilusión. ¿Qué es lo que hace que niños que nunca han montado en una atracción en la que la altura desde la que se van a descolgar es más de diez veces superior a la suya venzan la sensación de vértigo y quieran subir? ¿Qué les hace vencer el miedo que naturalmente se esperaría al tener que enfrentarse a ese riesgo por primera vez? La pasión, la ilusión por disfrutar de la atracción es lo que hace que la balanza entre lo desconocido y esa nueva experiencia que promete ser divertida se incline hacia este último lado.

A diferencia de lo que hacemos los adultos cuando tenemos que enfrentarnos a un reto nuevo, a algo que nos asusta o nos da miedo -que le pedimos a nuestro cerebro que nos muestre todas las razones lógicas para dar el salto-, ninguno de los niños que allí había se preocupó de preguntar cómo funcionaba el sistema de elevación de la atracción, los resultados del último control de seguridad, el porcentaje de niños que se habían mareado en el último año, etc. Lo que allí sobraba por todas partes era ilusión. Tanta que daban ganas de recogerla en botes y utilizarla para cuando tuviésemos que emprender un nuevo proyecto o dar un nuevo salto en nuestra vida. Y es que, el mayor enemigo para avanzar es el miedo y este sólo no se vence con la razón, como siempre nos han enseñado, sino con ilusión, con verdadera pasión.

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¿Llegar el primero o demostrarte que puedes llegar sólo? Una de las atracciones familiares más populares de LEGOLAND es el parque de bomberos. La atracción es un role play en el que cada familia simula ser una brigada de bomberos que tiene, primero que llegar al foco del incendio y, después, sofocar el fuego. Tanto el coche de bomberos como la bomba de agua se accionan manualmente, como las antiguas bombas. Os podéis imaginar que el objetivo de casi todas las familias es “ganar”. Tantas son las ganas de llegar los primeros que, visto desde fuera, el juego parece más un concurso de padres que un juego de equipo.

¿Qué ocurre en este juego si les damos a los niños un papel activo, si dejamos que el resultado final dependa de su esfuerzo? Pues que perdemos. Llegamos los últimos porque el resto de los padres habrán apartado (literalmente) a sus hijos a un extremo del coche, habrán sudado la gota gorda accionando bombas lo más rápido posible y les habrán hecho creer a los niños que la familia ha ganado gracias a su brillante aportación como animadores.

Perdimos, nuestro coche llegó el último. Y, sin embargo, los niños se sintieron tan orgullosos de su esfuerzo que pidieron volver a montar otra vez para mejorar su posición. Pidieron superarse a sí mismos. ¿No es eso muchísimo mejor que ganar?

En LEGOLAND aprendimos que cuando les hacemos los trabajitos del cole, cuando serramos por ellos la maqueta, pintamos el sistema solar o nos volvemos locos preguntando al resto de las madres por los grupos de wassap nuestros hijos llegan los primeros y ganan, pero probablemente no pidan repetirlo de nuevo para superarse a si mismos.

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¿Llegar a todo o disfrutar por el camino? Como os decíamos antes la ruta la marcaron ellos. Dimos vueltas, giramos sobre nuestros pasos y, a ojos de un adulto, perdimos tiempo. Pero ellos no recuerdan LEGOLAND por no haber visto Imagination Land ni Polar Ice. Ellos recuerdan la experiencia como una de las mejores de su vida.

¿Hubiera sido lo mismo si los mayores lo hubiésemos planificado todo tan al milímetro como siempre, si les hubiésemos marcado el orden exacto de las atracciones? Sinceramente, en un día con las emociones tan a flor de piel dudo que tanta planificación no se hubiese convertido en frustración, enfado y pataleta. ¿Qué sentido tiene a veces llegar a todo desgastándonos con nuestros hijos por el camino?

¡Feliz fin de semana a todos!

Enseñar a los niños a ser su mejor yo


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“Se lo mejor de ti mismo en cada momento”. Si tuviéramos que escoger una única etiqueta que colgar de la maleta de nuestros hijos seguro que sería esta.

Les subrayaríamos bien fuerte aquello de “tú mismo”, para que recuerden siempre ser su mejor yo, y no el mejor yo de su amigo, su hermano, su compañero o su vecino. Con sus fortalezas y sus limitaciones, pero siempre dirigiendo su mirada hacia ellos mismos.

Y les pintaríamos de un color llamativo lo de “en cada momento”, porque los años nos enseñan que en cada momento de la vida podemos dar más o menos según las circunstancias, y que preocuparse por aquello que está fuera de nuestro ámbito de control solo resta energías y crea frustraciones.

etiquetas7Sin embargo, muchas veces tenemos las expectativas sobre nuestros hijos tan altas que les colgamos cientos de etiquetas en su maleta: “eres desordenado”, “eres listo”, “eres estudioso”, “eres tímido”, “eres contestón”, “eres serio”, “eres responsable”, “eres fuerte”, “eres trabajador….”.

Algunas de esas etiquetas les acabarán limitando en su vida, les impedirán comportarse de otra manera distinta a la que la etiqueta les dice que son simplemente porque de llevar la pegatina tanto tiempo puesta se lo han acabado creyendo. ¿No os colgaron a vosotros de pequeños una de estas etiquetas que os recuerdan hoy todavía que sois vaguillos, mandones, desordenados, cabezotas o egoístas? ¿No os resulta dificilísimo comportaros de manera diferente a lo que la etiqueta dice cuando estáis en el ámbito en el que os colocaron la etiqueta?

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Otras de esas etiquetas, las positivas, les potenciarán y les harán confiar en sí mismos para embarcarse en nuevas aventuras. Pero con el tiempo, si tienen la sensación de que sólo les valoramos cuando utilizan esa etiqueta, correrán el peligro de convertirse en una pesada cadena que les impida dejar de ser tan “estudiosos”, “perfeccionistas”, “responsables”, “fuertes” o “trabajadores” sin sentirse realmente mal por ello.

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Si queremos que nuestros hijos lleven una única etiqueta en la maleta que diga “se tu mejor yo en cada momento” tenemos que enseñarles a quitarse de encima todas aquellas pegatinas que la gente les coloque y que les hagan pensar que no pueden alcanzar sus sueños. Porque lo cierto es que si creen que pueden alcanzar un sueño lo alcanzarán y si creen que no pueden alcanzarlo no lo alcanzarán.

Y también tenemos que enseñarles que las etiquetas potenciadoras, las que resaltan sus virtudes, tienen que ser como una chaqueta que decides cuando ponerte o quitarte; en el momento en el que sientan que están asfixiados y que esas etiquetas se han convertido en una pesada cadena tienen que saber sentirse libres para quitarse la chaqueta o cambiar a otra más ligera. Contarán con nuestro amor incondicional cuando decidan hacerlo.

Nos encanta cómo Benjamin Zander, director de la Filarmónica de Boston y un auténtico maestro de la motivación traslada este mensaje a todos sus alumnos el primer día de clase. En ese primer día les pone a todos un sobresaliente y les anima a que escriban una redacción en la que cuenten en qué tienen que trabajar para convertirse en esa versión sobresaliente de si mismos. Luego les pide a todos que visionen ese YO sobresaliente, que se enamoren de él, que lo sientan y que se lancen a conseguirlo. Be your best yourself es la primera lección de sus clases de música y probablemente la más importante de toda la carrera de quienes tienen la suerte de tener a Zander como maestro.

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¿Qué nos va a impedir a partir de ahora poner un sobresaliente a cada uno de nuestros hijos y trabajar con ellos para que consigan esa versión sobresaliente de ellos mismos?

¡Feliz fin de semana a todos!

Un recurso para crear huella emocional


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Hoy os traemos un recurso muy sencillo pero enormemente potente para crear momentos emocionalmente intensos con nuestros hijos que además de ayudarnos a fortalecer los vínculos afectivos con ellos nos ayudará a crear lo que se llama huella emocional. Se trata de un talonario de VALES, talones con un VALE POR……. en los que sólo tenéis que rellenar aquel momento especial que queréis compartir con vuestros hijos, aquella experiencia de la que queráis hacerles partícipes o aquella cosa simple de la vida de la que queráis disfrutar con ellos.

VALE POR….un amanecer en la playa. VALE POR…..un saco de cosquillas. VALE POR……bailar nuestra canción favorita en un parque a solas. VALE POR…..desayunar helado. VALE POR…….jugar a la zapatilla por detrás en la arena. VALE POR……..

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Cuando un gran amigo (que algún día os traeremos por aquí porque sus panes también generan emociones positivas) nos descubrió este recurso nos pareció mágico para generar lo que en neurociencia se llama huella emocional. Veréis, la ciencia nos dice ya que las neuronas son como pandillas de amigas que cuando reciben un estímulo se conectan según si son amigas o no. Cuantas más veces se conecten a lo largo del día más duradera es su relación, más huella o surco irá dejando esa conexión y con más facilidad se encontrarán y se conectarán en el futuro. Es decir, que si las neuronas “del enfado” se conectan muchas veces al día acabarán estableciendo entre ellas una relación duradera, una cadena o surco que hará que en el futuro tiendan a volver a conectar. Por el contrario, si una neurona conexiona con otra pero poco a poco se desacostumbran a conexionar se desligarán cada vez más y el camino se irá borrando. Es algo muy parecido a lo que pasa con la amistad: cuanta más relación tienes con una persona más amistad acabas trabando con ella hasta que llega un día que pasa a ocupar parte de tu cadena de amigos. El día que tengas un problema, que estés triste o necesites ayuda ¿a quién llamarás? ¿Qué amigo te vendrá la memoria en primer lugar para contarle tu problema, el primer amigo de la cadena o tu amigo del cole que hace 20 años que no ves?

¿Significa esto que dependiendo de las emociones que generemos ahora nuestras emociones en el futuro serán unas u otras? Sí, dicho de manera muy simplista, eso es justo lo que quiere decir: que cuando nuestras neuronas tienen que elegir qué camino seguir prefieren decidirse por el sendero que ya está hecho, por el camino que está marcado. Cuanto más fuerte sea el impacto emocional generado y más se repita más surco tendrá el camino y más fácil será que las neuronas lo sigan en el futuro.

Así, si marcamos bien fuerte el camino de la alegría y del optimismo es más probable que el día de mañana ante una situación que nos moleste, nos cause ansiedad o nos disguste nuestras neuronas decidan tirar por ese camino en lugar de por el del enfado, la frustración o la depresión.

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Comprenderéis ahora por qué un papelito con un VALE POR se convierte en un preciado regalo para el futuro. Con cada emoción positiva en la niñez no sólo reforzamos la autoestima de nuestros hijos sino que creamos un caminito que tal vez el día de mañana se convierta en un gran surco que les ayude a ser más felices y a hacer más felices a los demás. El talonario de cheques funciona de la siguiente manera: les preparáis el talonario con aquellos VALE POR que creáis que les van a hacer más ilusión y se lo regaláis con un mensaje. Pueden utilizar el vale cuando quieran. Es importante que escribáis actividades o experiencias que estén fácilmente a vuestro alcance y que se lo deis en un momento en que tengáis tiempo suficiente para dedicarles. De lo contrario, si cuando quieren hacer valer su vale les decimos constantemente “ahora no”, “espera que ahora no puedo”, “luego”, “no es buen momento”, el talonario perderá su magia y se producirá en los niños el efecto justo contrario al que queremos. Si no tenéis tiempo suficiente siempre podéis incluirles una notita que diga “Actividad reservada para el capitán de la casa que se activará a partir de las 20.00 hrs”.

No es nada importante el formato del VALE,  ya sabéis que a los niños les haría la misma ilusión un vale con el formato de nuestras fotos, que si queréis podéis descargar e imprimir, que en una servilleta de bar.

Nosotros nos llevamos nuestro talonario este puente (hecho en papelillos caseros de colores porque la impresora no funciona), y esperamos disfrutarlo y crear una huella muy profunda. Esperamos que vosotros también lo disfrutéis con los vuestros. Y, si tenéis por ahí algún otro recurso para generar huella emocional estaremos muy agradecidos de que lo compartáis con nosotros.

¡Feliz fin de semana!