Como dar un giro a una tarde horrorosa


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¿No hay tardes en las que parece que en vuestra casa se ha posado una nube de mal humor y todo el mundo acaba enfadado con todo el mundo?

Tal vez hayas sido tú la que has tenido un día durísimo y estás cansada; tal vez haya sido tu hijo mayor el que está enfadado por cómo le han salido las cosas en el cole; o el pequeño porque tiene hambre o sueño. Sea como fuere, hay tardes en las que alguien acaba dando un chillido monumental o soltando alguna frase de la que se arrepiente al segundo de acabar.

Cuando alguien entra en casa estresado, enfadado, frustrado, cansado o de mal humor es muy fácil que ese estado de ánimo se contagie a los demás; y lo es porque tenemos unas neuronas, llamadas neuronas espejo, que literalmente imitan lo que perciben generando sensaciones compartidas en un mismo espacio. Es como si estuviésemos conectados con los demás a través de una wifi neuronal y sus emociones fuesen calando en nuestro sistema cuando nuestros bluetooth están activados, de tal manera que un día complicado en el trabajo tiene todas las papeletas de convertirse en una tarde difícil en casa.

En estas tardes los abrazos pueden convertirse en tu mayor aliado porque tienen la capacidad de resetear las wifis neuronales y fuerzan a que las neuronas espejo tengan otro estado de ánimo que imitar.

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 Prueba a cambiar el rumbo de la tarde cambiando su foco de atención con una simple guirnalda o un pompón colgado en el techo de una de las zonas de la casa más transitada. Anúnciales una única regla: hay que dar un abrazo fuerte a quien te cruces debajo del pompón o la guirnalda. Hazte la encontradiza con ellos debajo del pompón y repárteles un par de abrazos. Te sorprenderán las ganas con las que ellos entran al juego y lo rápido que se pueden resetear las wifis neuronales en la casa y dar un giro al estado de ánimo comunitario.

¿Y si ya es tarde y hemos perdido la paciencia?

Si el nivel de catecolaminas en la casa ya ha disparado el grito de alguien contra alguien el abrazo “estrujón” (nombre con el que mi hijo llama a este abrazo especial) os ayudará a relajaros profundamente y a liberar esas catecolaminas que han hecho que perdáis la paciencia.

El abrazo estrujón es un abrazo que descubrimos hace unos meses por casualidad. Un día en que el mediano de mis hijos estaba muy triste le dije qué por qué no nos dábamos un abrazo fuerte, muy fuerte y luego probábamos dejar nuestros brazos blanditos y a respirar profundo. La sensación al acabar fue tan relajante y placentera que los dos quisimos repetirlo y el abrazo estrujón se convirtió entonces en un must de las tardes complicadas. Poco después, al leer el libro Técnicas de relajación diaria , de Mac Kay, My Fanning, P, descubrimos que en realidad nuestro abrazo estaba aplicando la filosofía de “el método de relajación muscular progresiva” de Jacobson, que es el core en el que se basan casi todos los programas de relajación: Contraer y después relajar músculos de todo el cuerpo.

Después de leer más sobre este método hemos incorporado a nuestro abrazo estrujón algunos detalles más de esta técnica de relajación progresiva y la verdad es que ahora os podemos decir que se ha convertido en uno de los grandes descubrimientos del año; un método que te ayuda a contraer y relajar grandes músculos del cuerpo y te permite alcanzar una relajación profunda al tiempo que refuerza los lazos emocionales con tu hijo (con el que precisamente te habías enfadado unos segundos antes).

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¿Cómo se practica el abrazo estrujón?

Inhala profundamente y lleva aire al abdomen. Dile a tu hijo que respire lo más profundo que pueda y que lleve el airea su barriguita. Aguantad la respiración hasta contar siete. Soltad el aire dejando que suene al tiempo que sale por vuestra boca (para que el niño controle qué es la exhalación) y empezad a relajaros.

Repetid la respiración mientras os dais un abrazo lo más fuerte que podáis, fuerte, bien fuerte, mientras mantenéis vuestros puños, antebrazos, bíceps y músculos pectorales tensionados. Mantened el abrazo, así bien tensionados, durante siete segundos y después relajad vuestros puños, brazos, pectorales, etc mientras soltáis el aire ruidosamente. En este punto ya habréis notado como todo vuestro cuerpo se va relajando.

Ahora volved a abrazaros mientras tensionáis la frente y ponéis el ceño más arrugado de enfado que os imaginéis (la idea es tensionar los ojos, la frente, la boca, y arrugar la cara lo más que podáis). Aguantad hasta contar siete y volved a exhalar el aire sintiendo como sale ruidosamente de vuestra boca mientras todo vuestro cuerpo vuelve a relajarse.

Por último, repetid el abrazo bien fuerte mientras tensionáis las piernas, los dedos de los pies y apretáis bien fuerte las nalgas. Mantened la respiración y después aflojad mientras exhaláis  y sentís como vuestro enfado se ha disipado y vuestro cuerpo está relajado.

¡La sensación es única! Completamente liberadora y muy, muy agradable.

El abrazo estrujón es un sencillo ejercicio que os permitirá relajaros junto con vuestros hijos en esos momentos en los que os gustaría desaparecer de casa para ir a una sesión de bikram yoga y en los que en casa lo más urgente bajar el nivel de catecolaminas, esas hormonas que flotaban contagiando el mal humor, y ver las cosas se ven desde otra perspectiva.

Esperamos que lo disfrutéis mucho.

Feliz día¡

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