El Real Jardín Botánico con niños (y salir de la zona de confort)


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¿Sabes qué es la zona de confort? La zona de confort es una zona metafórica en la que te sientes cómodo, una zona de tu vida que dominas. Digamos que es tu zona de rutina, en la que están tus hábitos, tus costumbres, tus creencias, tu día a día.

Los adultos tenemos una tendencia natural a no salir de nuestra zona de confort y los niños, sin embargo, tienen una tendencia natural a escaparse de ella. En sus cabezas hay más ilusión que desilusiones, mamás ganas de explorar que costumbres, más sueños que rutinas.

¿Dónde se van nuestros hijos? ¿A dónde se escapan? Pues a otra zona muy cercana a la zona de confort llamada la zona de aprendizaje. Esta es la zona de experimentación, del juego, de los viajes, de los idiomas, de las nuevas experiencias. Es el espacio al que vamos cuando queremos aprender algo nuevo, algo que nos haga salir de nuestra zona de confort. Estuviste allí cuando asististe al último workshop en tu empresa, cuando hiciste el último curso de deporte, cuando estudiaste tu último idioma, cuando leíste aquel artículo tan interesante….Y cuando regresaste lo hiciste con un punto de vista nuevo, con una sabiduría que rápidamente se incorporó a tu zona de confort e hizo que ésta se extendiera. Ahora, como resultado de esa visita a la zona de aprendizaje además de lo que sabías antes también sabes las últimas tendencias sobre marketing, hacer pan, jugar al paddel, o algo más sobre la inmigración.

Y, tal vez, cuando volviste a tu zona de confort te trajiste un sueño, una ilusión, una meta nueva por la que luchar. Ahí radica la verdadera importancia de la zona de aprendizaje: es allí donde se generan los sueños. Los nuestros y también los de nuestros hijos.

Por eso es tan importante que aprendamos de los niños y salgamos de nuestra zona de confort y que potenciemos al máximo las excursiones a esa zona de aprendizaje con ellos. Si queremos que mañana nuestros hijos no tengan miedo a salir de su zona de confort es fundamental que hoy les facilitemos experiencias positivas, experimentos y juegos que les hagan sentirse atraídos por esta zona de aprendizaje.

Y esto también aplica a los temidos museos. Aunque nos tengamos que pasar la tarde diciendo “no se corre”, “no se grita”, “no se toca”, tenemos que lograr hacerles atractiva la visita a los museos. ¿Cómo? Pues haciendo visitas tan cortitas como su edad, experimentando antes y después y jugando antes y después con la temática del museo.

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¿Nos vamos al Real Jardín Botánico de Madrid? O, mejor ¿Os apetece dar de comer a una planta carnívora, fotografiar al árbol de color rojo más pequeño del mundo, ver cómo beben las plantas y teñir una rosa de azul?

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Los que nos conocéis sabéis que nos encanta visitar los museos tirándoles antes un gancho a los niños que les motive para ir. En este caso, el gancho más chulo que se nos ha ocurrido es una planta carnívora.

Sorpréndeles con una planta carnívora, de las que comen insectos de verdad y anímales a salir a la calle a “cazar” alguna hormiga o mosca pequeña y dar de comer a la planta. Cuando vean como la planta detecta el movimiento de la hormiga y se cierra casi en cuestión de segundos para “comérsela” alucinarán. ¡Y vosotros también!

(Encontramos nuestra carnívora en una de las grandes superficies de jardinería; se trata de la especie Venus atrapamoscas y la solemos dar de comer con unas pinzas de depilar).

Y así, tirado el primer gancho viene la primera cuestión ¿ La carnívora hay que regarla mucho o poco? ¿Le gusta el frio o el calor? Pues podemos ir al Museo a comprobarlo ¿no? Tendremos la suerte de que las carnívoras se encuentran en los invernaderos del museo, que probablemente sean lo más bonito y lo más espectacular a los ojos de un niño de todo el museo.

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¿Quién dijo que ir al Botánico es más aburrido que ir al zoo? Experimenta con las plantes antes de ir y observa a todo color como beben y obtienen sus nutrientes las plantas. Para hacer este experimento solo necesitáis apio y colorante alimenticio (preferiblemente de colores oscuros como añil o fucsia). Si teñís el agua y dejáis el apio sumergido durante 24 horas (con la parte inferior del tallo cortada) podréis ver como aparecen líneas verticales a lo largo del tallo con el color de vuestro agua. No tengáis miedo y diseccionad la planta, con cortes longitudinales, transversales o como se os ocurran.Veréis qué chulo es ver los tubos capilares que transportan el agua desde el suelo hasta la parte superior

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Con este experimento los niños entenderán que las plantas se alimentan tomando agua y nutrientes del suelo que llevan hasta las hojas para realizar la fotosíntesis.

Si además de apio sumergís el tallo de una rosa blanca podréis comprobar cómo a las 24/48 horas en los pétalos se empiezan a formar circulitos del color del tinte.

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Y, ya dentro del museo, haz tu visita un poco más corta aún de lo que creas que en principio van a aguantar. No elijas verlo todo, sino sólo algo que creas que les va a llamar la atención, y déjales con ganas de volver. Nosotros escogimos los invernaderos, la Estufa de las Palmas (un precioso invernadero con estructura de hierro fundido que antiguamente se calentaba con estiércol) y la Terraza del Laurel, donde se exhibe la magnífica colección de bonsáis donada por el expresidente Felipe González.

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Lo mejor que puede pasar ese día en el museo no es que aprendan un montón sino que quieran volver o, ¿por qué no?, que vuelvan a su zona de confort con un gran sueño o ilusión.

Si estáis pensando en ir a algún museo puede que también te interesen algunos trucos para ver el Museo Arqueológico Nacional (que compartimos aquí) o el Museo Sorolla (que compartimos aquí).

¡Sed felices!

5 comentarios en “El Real Jardín Botánico con niños (y salir de la zona de confort)

  1. Me encanta como lo cuentas. Alimentar la curiosidad innata de los peques es una de las mejores cosas que se pueden hacer por ellos.
    Genial la idea de dejarles “con ganas de volver”.
    Muy buenas recomendaciones. ¡Gracias!

    1. Muchas gracias a ti¡ No sabes cómo nos gustaría a nosotros saber un poquito de magia, para romper momentos de tensión, desbloquear y recuperar la ilusión en los momentos de baja motivación. Nos encanta que estés por aquí¡

  2. ¡Muchas gracias! Jo, que gusto da leer comentarios así… sube la motivación y el ánimo, jejeje. Precisamente este domingo nos hemos acordado de este post. Fuimos a hacer una visita cultural y las dejamos “con ganas de más”… Oye, que están deseando volver para hacer un montón de cosas que se nos han quedado en el tintero.
    Con respecto a la magia para romper momentos de tensión, desbloquear, etc… eso es nivel Dumbledore, por lo menos. Estoy trabajando en ello… Pero mientras, si me permites, te dejo por aquí nuestra guía de magia en familia, para que os montéis vuestro propio espectáculo con “aparatos mágicos” DIY y todo.
    No es nivel Dumbledore, pero a Hermione creo que le gustaría.
    ¡Un abrazo!

    http://manuelmago.com/guia-magia-en-familia/

    1. Muchímas gracias. Perdona, pero acabamos de emprender otro proyecto y no habíamos vuelto a dar una vuelta por el blog. Gracias por el link a la guía, de verdad. Menudo regalazo para el fin de semana¡

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