El poder de los mensajes en los niños


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Si no hubiera experimentado por mi misma el poder que los mensajes cortos tienen en los niños no me lo creería. Algo tan simple como un trozo de papel se convierte en mágico cuando se trata de generar buenas sensaciones, dar las gracias, animar a nuestros hijos o decirles te quiero.

Desde hace tiempo venimos dedicando mensajes amables a nuestra tribu, a veces para hacer equipo en casa, a veces para levantarles el ánimo o a veces simplemente porque sí, y hemos podido comprobar que el papel consigue lo que muchas veces no logra ni nuestra voz ni un regalo. Un papelillo con una frase especial o con un agradecimiento sincero puede hacer que se sientan especiales, muy queridos y que toda nuestra casa se invada de positivismo y de espíritu de cooperación. Y lo mejor es que es un ejercicio de ida y vuelta. Cuando los niños se acostumbran a escribir estos mensajes mágicos somos nosotros los que podemos disfrutar del poder que tienen los mensajes amables.

Sin embargo, lo que tal vez nos haya llamado más la atención últimamente es la fuerza que el papel tiene también con los niños para desenredar nudos emocionales, para encontrar la vía de escape de emociones como la rabia, el enfado o la frustración y, sobretodo, para pedir perdón. Aprendimos en un curso de escritura para autoconocimiento que la escritura limpia la mente y da serenidad. Y es cierto, los mensajes no sólo son una herramienta para que nuestros hijos puedan acostumbrarse a decir lo siento o a pedir perdón; son un recurso muy valioso cuando están en medio de un enfado monumental y no saben cómo salir de él. A veces escribir rápido lo que les pasa por la cabeza, dejando fluir la rabia y el enfado, es suficiente para que se desbloqueen y las aguas vuelvan a su cauce.

Para nosotros, padres imperfectos, los mensajes también pueden ser una manera de reconocer que nos hemos equivocado, que pedimos perdón y que levantamos el hacha de guerra para sentarnos a encontrar una solución.

Os dejamos a continuación algunos de los tipos de mensajes que más utilizamos en casa. No es una lista única, ni mucho menos. Y, sobretodo, no es perfecta; porque esta es la idea fundamental que queremos transmitir sobre este tipo de mensajes, que no tienen que ser perfectos. Son solo pequeños trozos de papel (post it, servilletas, folios reciclados) con frases sinceras.

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Mensajes especiales. Son el primer tipo de mensajes que comenzamos a utilizar en casa. Llegaron a nosotros como un ejercicio de Mindfulness para niños y los incorporamos rápidamente a nuestra tribu. Son mensajes cortos y directos con una frase que les haga sentir muy especiales, tipo “te quiero”, “eres mi jedai favorito” “tienes un corazón grandísimo” o “me encantó como bailaste ayer”. Mensajes que les proporcionan felicidad, les hacen revivir momentos bonitos o les fortalecen su autoestima.

Si además escondéis estos mensajes en algún lugar que solo ellos pueden encontrar (debajo de la almohada, en el pan de la cena o bollito del desayuno, dentro de la zapatilla de deporte o en el cesto de las gomas del pelo) se sentirán únicos dentro de su tribu.

Building team

Mensajes de gratitud & Team Building. ¿Cuántas veces nos os apetecería dar las gracias a vuestros hijos por algo que hayan hecho o hayan dicho? ¿Y por qué no hacerlo con un mensaje de “gracias” en la puerta de su habitación o encima de plato de la cena? Cuando nos esforzamos en descubrir aquello positivo que nuestros hijos han aportado a la familia y les damos las gracias por ello conseguimos un doble objetivo. Al tomar conciencia de lo que nuestros hijos han aportado a la tribu nos sentiremos sin duda mucho más felices; y además despertaremos en los enanos una verdadera conciencia de equipo que hará que quieran continuar cooperando en esa línea.

Recuerdo un mensaje que colgué en la puerta hace algunas semanas. Era viernes por la mañana y papá (que es el que se encarga del equipo por las mañanas) llevaba de viaje más de 8 días. La semana había ido sobre ruedas, entre otras cosas, gracias a lo que ellos habían colaborado. Sin embargo, el cansancio de la semana ya se dejaba notar y yo tenía que llegar muy temprano a mi trabajo. Era previsible que mi estrés y su cansancio fueran a chochar esa mañana. Un simple cartel colgado en la puerta del dormitorio al despertarse desbloqueó la situación, y les dio más fuerzas, energía y ganas por hacer las cosas bien que ningún otro regalo en el mundo. El cartel decía: Gracias por haberme ayudado tanto esta semana sin papá. Me encanta cuando somos un gran equipo. Muac, muac y requetemuac. Ahí estaba, el poder de motivación de veinte palabras.

Sorry

Mensajes para pedir perdón. Algunas veces a los mayores también nos cuesta reconocer que nos hemos equivocado, o simplemente nos damos cuenta de que hemos perdido los papeles cuando la discusión ya ha pasado hace horas y estamos dándole vueltas al día en la cama. Otras veces sabemos por el tipo de discusión que hemos tenido que si atravesamos el umbral de la puerta del dormitorio de nuestros hijos ellos percibirán el gesto como una “brecha” para reanudar la pelea. Sea cual fuere el motivo, cuando el perdón dicho de palabra no ha podido ser siempre tenemos el papel. Un trocillo de folio diciendo “Lo siento mucho, no estoy contento con lo que he hecho” metido por debajo de la puerta de su dormitorio les enseñará que cuando uno se equivoca hay mil maneras para pedir perdón.

Rabia

Mensajes para decir que estoy enfadado o disgustado. Este tipo de mensajes les hará más dueños de sus sentimientos, les permitirá canalizar su rabia, su frustración o su estrés sin estar pendientes de lo que ese sentimiento provoca en los demás. Y a nosotros también.

Empezamos a utilizar estos mensajes cuando estaban enfrascados en una de esas discusiones en las que objetivamente sus sentimientos les impedían dialogar con nosotros. Después de la discusión les dejábamos en algún sitio visible un papel en el que se leían cosas tipo “Estoy enfadada. No me ha gustado vuestro comportamiento con mis amigos”. Poco a poco la tribu ha ido interiorizando que la escritura también vale para ganar calma y serenidad y lo ha ido incorporando a su manera de expresar sentimientos. Al principio puede que os choque ver un papel pegado en la puerta de su dormitorio, con tachones, arrugado, escrito muy rápido, con faltas de ortografía y palabras contundentes. Sin embargo, percibiréis la magia del papel de la que os hablamos cuando comprobéis que una vez que escriben el mensaje se quedan tan tranquilos y salen por la puerta con un talante completamente diferente.

Si tenéis niños pequeños que todavía no saben leer o escribir no renunciéis al poder de los mensajes; sustituid la escritura por dibujos que ellos puedan entender y su ilusión será la misma. Y si en vuestra casa hay adolescentes o niños no tan niños no os dejéis llevar por las apariencias y probad con un mensaje sorpresa de “te quiero” o “estoy orgulloso de tí”. Descubriréis que al igual que a nosotros nos encantaría que nuestra pareja nos sorprendiese con uno de estos mensajes en el bollito del desayuno a ellos también les gusta esta sensación de sentirse muy especiales. A partir de ahí ¿quien dice que no podáis incorporar las nuevas tecnologías en vuestros mensajes para pedirles perdón o decirles que estáis enfadados?

¿Y vosotros? ¿Utilizáis los mensajes? Nos encantará que nos contéis otras formas de utilizarlos.

Sed muy felices!

4 comentarios en “El poder de los mensajes en los niños

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