Que quiero que mis hijos aprendan sobre los errores


Tittle

Imagina que un día decides hacer las cosas diferentes en tu trabajo, que varias el protocolo de actuación habitual porque crees que puedes mejorarlo. Tu jefe, sin embargo, te abronca por haberte salido del protocolo establecido. ¿Qué crees que pasará la próxima vez? ¿Arriesgarás para innovar, para mejorar?

Ahora imagina que tu hijo de 6 años decide ponerse la merienda él solo; coge una bandeja, elige unas cuantas galletas del bote e intenta servirse la leche. La botella pesa demasiado y derrama toda la leche sobre la encimera.

¿Qué crees que pasará la próxima vez si…

Opción 1: Sermoneas a tu hijo y le dices aquello de “ya te lo dije yo”, “que cuando quieras algo de la cocina me lo pidas”, y acto seguido le preparas una bandeja con galletas y un nuevo vaso de leche.

Opción 2: Le castigas sin merienda y sin televisión o sin i-pad esa tarde.

Opción 3: Le dices que salga inmediatamente de la cocina para luego coger un trapo y ponerte a limpiar la leche derramada a toda prisa.

Si tienes hijos te resultará fácil empatizar con alguna de las anteriores opciones. Aunque por la edad de tus hijos ya no se trate de limpiar la leche sino de solucionar problemas mayores seguro que las opciones te resultan familiares: Sermonear, castigarles o solucionarles la vida. En la tribu hemos puesto en práctica todas ellas, cada una en una situación diferente o con un hijo diferente, pero todas ellas con un mismo fin, el de educar a niños que cada vez cometieran menos errores.

4 Broken toy

Un día, sin embargo, nos hemos parado a pensar ¿Es eso lo que queremos? ¿Queremos que nuestros hijos se equivoquen cada vez menos o queremos que nuestros hijos no tengan miedo a equivocarse?

¿Crees que a un niño al que se le castiga cuando intenta poner en valor su talento se atreverá a innovar en el futuro?

El talento y la innovación necesitan libertad y autonomía para desarrollarse. Y sin embargo no se trata de ir por la vida como locos, haciendo lo que nos da la gana. Ni tampoco de no mirar hacia atrás cuando cometemos un error porque siempre habrá alguien que recoja los cristales rotos. Creemos que se trata de enseñar a nuestros hijos a asumir naturalmente las consecuencias de sus actos y de ver en los errores una gran oportunidad para aprender.

QUEREMOS QUE NUESTROS HIJOS APRENDAN:

A pedir perdón: Queremos que aprendan que el perdón, si es sincero, nos acerca emocionalmente a la persona a la que podemos haber dañado y, sin duda, es el primer paso cuando nos equivocamos. Ahora bien, también queremos enseñarles que el perdón no es suficiente si no va seguido de acción.

1 PaintingQue todos los actos tienen consecuencias. Todos los actos que llevamos a cabo en nuestra vida tienen consecuencias, bien para nosotros, para los demás, o para el entorno. Los errores también. ¿Cuál es la consecuencia de que se derrame la leche? Pues única y exclusivamente que hay que recogerla. Y eso es justo lo que queremos enseñar a nuestros hijos, que si derraman la leche tienen que recogerla, si rompen el juguete de un amigo tienen que repararlo o sustituirlo, que si no se visten pronto llegarán tarde al cole, que si no entregan los deberes a tiempo no tendrán buenas notas…..

¿De qué nos vale castigarles un día, una semana o un mes sin i-pad? ¿Cómo nos sentiríamos nosotros si por salirnos del protocolo de nuestro trabajo o por equivocarnos al mandar un mail nos dejaran sin bonus sin habernos preavisado antes que esa iba a ser la consecuencia de saltarse la norma? Los castigos sólo valen para enfurecer, para generar ira y, lo que es peor, para diluir el sentimiento de responsabilidad por el error cometido (¿no creerías tu ahora que el que se está pasando es tu jefe?) o para intentar ocultar los errores en las siguientes ocasiones (¿reconocerás fácilmente que has sido tú la próxima vez?).

Nos gustaría enseñarles que cuando se comete un error hay que asumir las consecuencias, ni más ni menos.

3 Lost cat

Que mamá y papá no pueden solucionar sus errores: ¿Qué les estamos enseñando si seguimos recogiendo el agua cada vez que dejan caer el vaso sobre la mesa; si cada vez que se les olvida la merienda en casa se la acercamos al cole; si revisamos su mochila para asegurarnos que no se olvidan de nada; si les hacemos la maqueta del cole el domingo por la noche, media hora antes de irse a la cama, cuando se dan cuenta de que tienen que entregarla el lunes?

Queremos que aprendan que ellos son los únicos responsables de sus errores.

2 Ciclying

Que un error es un regalo. Alguno de los grandes inventos de nuestro tiempo, como la penicilina, son fruto de un error, un mal paso en el procedimiento que da lugar a un descubrimiento maravilloso. Y aunque no nos conviertan en Alexander Fleming, los errores siempre nos hacen más sabios. Como dice Jessica Lahey en su libro The Gift of Failure, cada error encierra una lección aprendida, una oportunidad única para aprender, para adquirir experiencia, para hacer las cosas mejor.

Y llegados aquí, le pedimos a la vida que nuestra tribu siga equivocándose. Porque eso será bueno, muy bueno. Significará que tiene ganas de crecer, de hacerse mayores, de innovar, de cambiar el mundo y testear su talento. El día que ya no quieran cometer ningún error habrán dejado de querer superarse a sí mismos.

Sed felices!

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