Mindfulness for kids


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Empezamos a practicar algunos ejercicios de Mindfulness con cierto escepticismo. Y a día de hoy todavía no podemos decir que la atención, la capacidad de concentración y la paciencia de nuestros hijos haya experimentado grandes cambios (al menos perceptibles). Sin embargo, la práctica de algunos ejercicios simples de Mindfulness nos ha proporcionado momentos muy especiales con los niños y, sobretodo, ha hecho que los miremos con ojos más compasivos y pacientes y que tomemos conciencia del gran regalo que la viada nos da cada día.

La Mindulness, de la que ya os hablamos aquí, es una disciplina que busca la atención plena, ser consciente de cada momento, con interés, curiosidad y aceptación. Los expertos dicen que la práctica habitual de esta disciplina mejora la capacidad de concentración de los niños, reduce los niveles de ansiedad y les ayuda a ser más felices.

Pese a nuestro escepticismo inicial los ejercicios para iniciar a los niños en el mundo de la Mindfulness encajaban en el círculo generosidad, agradecimiento y puesta del talento al servicio de los demás en el que creíamos. Son ejercicios que parten de la creencia de que los niños son por naturaleza amables, compasivos y pacientes y que a través de juegos esos valores pueden potenciarse.

No había nada que perder y mucho que ganar, así que le dimos una oportunidad a un conjunto de pequeños ejercicios de introducción en la Mindfulness. De todos ellos, el de los mensajes amables es uno de nuestros favoritos. Un juego tan simple como escribir una frase corta y directa a tu hijo con un mensaje amable, tipo “te quiero”, “se tu mismo” o “hasta el infinito y más allá” puede proporcionar más felicidad de la que hubiéramos llegado a creer.

El primer mensaje, debajo de la almohada. Los ojos chispeantes del mediano de la tribu cuando vio su mensaje nos convencieron definitivamente. De aquello sólo podía salir algo bueno. Después dentro del pan, en la mochila, cualquier sitio es bueno.

Mindfulness 1

Mindfulness 2

Mindfulness 3

Los mensajes amables contribuyen a generar interconexión entre padres e hijos, al tiempo que permiten a los niños sentirse únicos y especiales, potenciando así su autoestima. Pero, lo más importante es que son un ejemplo; un ejemplo de algo que ellos pueden hacer cuando ellos quieran dar las gracias o decir te quiero, fomentando así la denominada “conciencia amable” que busca la Mindfulness. Y el ejemplo es la vía de aprendizaje más pegajosa que existe.

Da igual si vuestros hijos son pequeños o mayores, si son chicas o chicos. ¿A quién no le gusta recibir un mensaje amable sorpresa? Os animamos a pensar en cada uno de vuestros hijos, escribirles un mensaje corto que les haga sentir especiales y escondérselo para que lo descubran; debajo de la cama, dentro del bolsillo de un pantalón, dentro del panecillo de la merienda o la cena. A sus ojos cualquier sitio será bueno y les hará sentirse muy especiales.

Nosotros colgamos el cartel de “cerrado por vacaciones” durante una temporadilla. Seguiremos en Facebook (Pepitaliving) e Instagram donde, cada semana, os contaremos un ejercicio de práctica de Mindfulness para niños.

¡Feliz Verano!

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