Escuchar a nuestros hijos


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Escucha con seriedad cualquier cosa que tus hijos quieran decirte, no importa qué. Si no escuchas con entusiasmo las pequeñas cosas de tus hijos cuando son pequeños no te dirán las cosas grandes cuando sean grandes. Porque para ellos, todas las cosas han sido siempre grandes. Catherine M. Wallace

Nunca he oído a una madre decirle a su hijo “No me cuentes tus problemas, que no te quiero escuchar”. De la misma manera que nunca he escuchado a nadie decir que no le gusta el sonido de un Stradivarius. Y, sin embargo, cuando Joshua Bell interpretó de incógnito una de las obras más complicadas del mundo en el metro de Washington cientos de personas pasaron por delante y no se pararon. Tocaba una obra de Debussy con un Stradivarius valorado en 3,5 millones de dólares; y solo una persona se paró, le escuchó y le reconoció.

Si cualquiera de ellos hubiese sabido que estaba escuchando a uno de los violinistas más famosos del mundo se habría parado sin dudarlo y se habría esforzado en deleitarse con cada nota. Pero no lo hicieron.

Los años pasan y nuestros hijos empiezan a practicar sus primeras obras musicales, sus primeras peleas, sus primeros logros, sus primeras frustraciones, sus primeros amores, su día a día. A veces la música suena a música, a veces a puro desafine. Pero al fin y al cabo suena. Y ellos no sólo necesitan que les escuchemos, necesitan sentirse escuchados.

Escucha 6

Necesitan que les escuchemos con atención, de corazón, con verdadero interés. Y, sobretodo, que les demostremos ese interés. Los niños necesitan que les demostremos que nos interesa lo que nos cuentan. ¿Cómo? Pues, en primer lugar, parándonos (en el sentido literal de la palabra) a escuchar. Esto, que parece tan sencillo, es muy complicado para las madres inquietas, las que queremos siempre hacer dos cosas a la vez y, muchas veces, escuchamos lo que nos dicen con medio cuerpo fuera de la puerta. Como también es muy complicado que les dejemos terminar las frases, aun cuando intuyamos cinco minutos antes lo que nos quieren decir. La cuestión es más fácil de lo que parece, un simple “Umm” o “A ha” mirándoles a los ojos les hará sentirse escuchados.

Y si realmente no podemos atenderles con toda la atención en ese momento, nada mejor que decírselo y fijar otro momento del día para compartir vivencias.

Escucha 4

Necesitan que escuchemos sus sentimientos. Imaginad que vuestros hijos os rompen esa pieza especial que trajisteis de vuestro viaje de novios o las cuentas de un collar heredado, o manchan con ceras vuestro vestido recién estrenado ¿Cómo os sentiríais si ellos os dijesen “mamá, no pasa nada, podemos comprar otro” o “mami, no te preocupes, la vida es así, son cosas que pasan; lo importante es que tú estás bien”. Pues así es exactamente como se sienten ellos cuando se les rompe un juguete, un dibujo o su pantalón favorito y nosotros les decimos el famoso “no pasa nada”. Sí, si pasa. Y ellos necesitan saber que les entendemos, y que entendemos que tienen todo el derecho del mundo a estar enfadados, disgustados o frustrados cuando les sucede algo así.

Escucha 5

Necesitan que pongamos nombre a sus sentimientos. ¿Habéis visto la nueva película de Pixar Del Revés (Inside Out)? El interior de nuestros hijos es una olla a presión llena de sentimientos que muchas veces no saben reconocer y que la mayoría de las veces no saben nombrar. A la mayoría de los niños un simple “Parece que esto te ha entristecido” le vale para aclarar su situación y sentirse escuchado.

Necesitan que no les juzguemos ni les demos consejos. A medida que avance su carrera musical nuestros hijos irán tocan do obras que cada vez nos disgusten y nos desagraden más, y pensaremos cómo es posible desafinar tanto en la vida y no darse cuenta. Probablemente, si les dejamos tocar hasta el final de la obra sin señalarles que están desafinando ellos mismos se den cuenta de su error; si constantemente les hacemos ver su equivocación dejarán de tocar para nosotros. No significa que con ello tengamos que compartir sus gustos musicales sino, simplemente, hacerles ver que, sin compartirlo, les hemos escuchado.

Escucha 2

Algunas veces, nuestros hijos necesitan simplemente silencio. El valor del silencio, de una mirada entre un padre y un hijo es la mejor manera de decir “Te entiendo”.

¿Listos para escuchar este verano todas las pequeñas cosas que nos quieran contar nuestros hijos?

Feliz semana a todos.

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