Cómo desarrollar la inteligencia emocional


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En la campaña presidencial de Obama uno de sus asesores dijo al presidente…..No te recordarán por lo que digas, ni por lo que hagas, te recordarán por lo que les hiciste sentir.

Las emociones son el motor que mueve el mundo. Se cuelan en nuestra casa, en nuestro trabajo, en nuestras escuelas, y afectan a la manera en la que, cada día, nos relacionamos con nuestros hijos, con nuestros compañeros, con nuestras parejas y con casi todo aquel que se cruce en nuestro camino. Son tremendamente pegadizas y muy, muy contagiosas ¿Os habéis preguntado por qué el día que estáis más alegres es el día que más alegría parecen tener vuestros hijos?

Seguro que todos conocéis alguna persona de esas que parecen tener un no se qué, pero que son capaces de percibir las emociones de los demás, ponerse en su lugar y motivarles hacia la generación de emociones más positivas. Son personas que parecen brillar en cualquier ámbito en el que se muevan, personas especiales, con mucha inteligencia emocional.

Esta habilidad, la inteligencia emocional, comienza por el conocimiento de las propias emociones. Cuanto mejor identifiquemos nuestros sentimientos, los llamemos por su nombre y sepamos controlarlos y modificarlos para generar mayor felicidad en nuestro entorno más capaces seremos de de sentir, entender, gestionar y ayudar a modificar las emociones de los demás.

¿Por qué no intentarlo con los niños? No es muy difícil, poquito a poquito se puede aprender a ser personas emocionalmente más inteligentes. Una buena rebanada de agradecimiento, otra más grande de generosidad, un relleno de inteligencia emocional y una ligera cobertura de I+D son la merienda perfecta que nuestros pequeños sean más felices, brillen más y contribuyan a crear un mundo mejor.

Inteligencia emocional

Los juegos que más nos gustan para desarrollar la inteligencia emocional son los juegos sencillos, simples, que se pueden practicar en unos minutos al irse a la cama o en una mañana de domingo:

El mapa del tiempo: Las emociones se descubren poquito a poco, desde las más básicas hasta las más complejas. Los niños pequeños entienden mejor conceptos como el sol, las nubes, la lluvia o los relámpagos que nombres como alegría, tristeza, ira, o arrepentimiento. Por eso este juego es perfecto para iniciarse en este mundo de conceptos y vocabulario nuevo. Sólo hay que preguntarles qué tiempo marca hoy su mapa ¿Soleado? ¿Nublado a la hora del recreo?, y cómo ha ido evolucionando el tiempo a lo largo del día.

emocionario collage

Cuentos de emociones: ¿Cuántas emociones sois capaces de enumerar? Más allá de las emociones básicas como el amor, la tristeza, la alegría, la ira, el miedo y la repugnancia es muy difícil explicarles a los niños la definición de las emociones o darles ejemplos, porque en la mayoría de las ocasiones a nosotros también nos resulta extraño ese vocabulario. Para ello hay diccionarios o cuentos que nos ayudan a encontrar el vocabulario y los ejemplos clave para los niños. Seguro que conocéis el famoso emocionario, de la editorial palabras aladas, un diccionario de emociones con preciosas ilustraciones.

Libro sentimientos1

Nuestro favorito es el libro de los sentimientos para niños, con maravillosos relatos sobre las emociones. Un gran libro que organiza las emociones en 6 constelaciones básicas y que con pequeños cuentos, a modo de parábolas, nos explica cada una de las emociones que están incluidas en esa constelación. Un libro para leerles a los niños poquito a poco, explicándoles las emociones de manera que las puedan ir asimilando y experimentando en su día a día.

Inteligencia emocional4El tarro de las emociones. Un juego casero y muy fácil con el que practicar y fijar conocimientos. Un tarro lleno de palitos de colores (cada color representa una constelación básica de emociones – amor, la tristeza, la alegría, la ira, el miedo y la repugnancia-) con los nombres de las emociones. Cada día que queramos jugar sacamos un palito, leemos la emoción y nos inventamos un cuento que gire en torno a ese sentimiento. Los niños tienen tantos recursos que seguro que encuentran un final del cuento en el que un sentimiento negativo se torne en positivo.

Y por último, nuestras palabras y experiencias. El mejor aprendizaje es el ejemplo. Así que, si les contamos a nuestros hijos de forma natural nuestros sentimientos seguro que poco a poco nos irán contando de forma natural los suyos.

¿Tenéis algún otro juego en casa que os guste para aprender emociones? Nos encantaría conocerlo.

¡Feliz fin de semana a todos!

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